martes, 1 de febrero de 2011

"Deleta Carthago"



Penúltima colaboración antes del cierre definitivo: en esta ocasión mi colega Adolfo López Chocarro (mi querido Asolof, también por mejor nombre Walser), librero letraherido, poeta a veces y querido por medio Facebook me envía este sonrojante texto. Caro amico, piacere!


"
Campos de Sal" por Adolfo López Chocarro.


Todo está igual,
el tiempo ha pasado-
un día llegaste,
un día morirás.


Pavese teje la derrota “alguien que intentó, pero no supo”, y muchos robarán a su rostro una mueca de satisfacción… "Deleta Carthago".


Los amantes pasionales de la palabra, los letraheridos escondidos en nuestras librerías, nos negamos a creer que todo ha de ser un campo arrasado de sal… Javier para muchos ha sido un símbolo de los nuevos tiempos, de un nuevo librero, de aquel que no queda sepultado entre sus libros, aislado, sino que supo que en la unión está la fuerza, y que solo en la lucha callejera se puede ganar a los lectores para la causa. Radio, blogs, redes sociales, tertulias, el Foro de Auzolan, todo su trabajo en CEGAL, y como no, una apuesta decidida por la buena literatura, por las nuevas editoriales, por las nuevas voces, y los clásicos imprescindibles.

Pero mi amigo Morote tiene –porque dejo el pasado, hablo en presente, en ese futuro que ha de ser-, algo para mi vital para un buen amigo, un mejor librero: su naturalidad, su cercanía, y ese espíritu encendido, pasional, que te arrastra a seguirle y enredarte en pelear por lo que amamos. Porque a pesar de todo lo que lloramos, nuestra cantada misantropía y nuestro poco jornal, lo sabemos: estamos completamente enamorados de nuestro trabajo, de nuestro producto, de nuestra vida: los libros, la palabra. Puro vicio, y en una especie de generosidad, hacemos de nuestros vicios solitarios algo contagioso… disfrute.

¿Qué si se pierde este blog, qué si algunos pierden lo mejor de su casa? Auzolan, trabajo vecinal en euskera, tiene todo el significado que necesitamos, la tierra común, nuestra tierra, nuestra patria libresca, Javier, así que dejar cerrar esta puerta, y como en todo final, abre un inicio; aquí tienes muchos fieles, que te seguiremos más allá de las últimas puertas de la biblioteca babélica, por esta tierra común. Como canta el dicho vasco, tan manoseado -pero a los que debemos ir rompiendo sus cadenas para hacerlos libres, comunes- lepoan hartu ta segi Aurrera!


Adolfo López Chocarro, librero de Librería Zubieta (Donostia)